Desearía que a todos aquellos que no recogen la mierda de sus perros en la calle se les apareciera una en su casa. Por cada mierda no recogida, otra en su casa. La primera en la cama, entre las sábanas. Y cuanto más pestilente y deshecha, mejor.
* Escribo esto sin haber pisado ninguna desde hace muchísimo tiempo –falta que lo escriba para hacerlo ahora al salir-.
martes 22 de enero de 2008
domingo 20 de enero de 2008
Sábado... ¿sabadete?
Ducha. Alegría. Buen rollo para ir tomándole el pulso al día.
Camino al guateque... cantando a voz en grito en el coche y miradas al retrovisor en los semáforos para asegurarte de que todo está en su sitio. Va a ser tu noche.
Toma de contacto con el escenario. Pides una copa y oteas el panorama. Cruce de miradas y presa localizada. Empiezas a mostrar tus armas de seducción...
La pista de baile es vuestra. Cheek to cheek.
En el espigón, entre redes abandonadas de pesca, comes patatas fritas con mayonesa compradas en una inmunda caravana de un descampado cercano. Esperando a que salga el sol. Solo.
Camino al guateque... cantando a voz en grito en el coche y miradas al retrovisor en los semáforos para asegurarte de que todo está en su sitio. Va a ser tu noche.
Toma de contacto con el escenario. Pides una copa y oteas el panorama. Cruce de miradas y presa localizada. Empiezas a mostrar tus armas de seducción...
La pista de baile es vuestra. Cheek to cheek.
En el espigón, entre redes abandonadas de pesca, comes patatas fritas con mayonesa compradas en una inmunda caravana de un descampado cercano. Esperando a que salga el sol. Solo.
miércoles 16 de enero de 2008
¡Burro!
Llevaba muchísimos años engañado. Y lo más curioso (o dramático) es que eran mis pupilas gustativas y mi corteza del bulbo olfatorio las que me engañaban. A mi no me gustaba el kiwi (visto lo visto, vete a saber por qué). O eso pensaba. He empezado una dieta para alimentarme mejor y perder peso. Y los postres de la comida de ayer eran un kiwi. Debido a mi errónea memoria sensitiva, pues creía que no aguantaba los kiwis (después de probarlos), en mi vida había partido uno y me lo había comido con una cucharilla. (De hecho, sigo sin partirlo porque Ms. Pollito hizo los honores.). Ayer lo hice, y hoy en el desayuno lo he vuelto a repetir. Soy otro hombre. Un mundo nuevo se ha abierto ante mis ojos. Es mi año. Sin duda.
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Agradecimientos: una breve, pero sentida despedida a las tartas. Sin ellas, probablemente no hubiese llegado hasta aquí. Ellas me han ayudado en momentos difíciles, y si ahora soy capaz de emprender un camino (¿sin retorno?) carente de dulces, es justo decir que, en gran parte, ellas han contribuido a que así sea. Me dieron fuerza en momentos de flaqueza. Me dieron alegría en momentos de desconsuelo. Me dieron descanso en momentos de tensión. Me dieron placer en momentos de languidez. Me dieron delicia en momentos de regodeo. Un trozo de mi alma (el adiposo) les pertenece. Inicio este viaje a Ítaca sin olvidar el pasado. No podría construir un futuro mejor.
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Agradecimientos: una breve, pero sentida despedida a las tartas. Sin ellas, probablemente no hubiese llegado hasta aquí. Ellas me han ayudado en momentos difíciles, y si ahora soy capaz de emprender un camino (¿sin retorno?) carente de dulces, es justo decir que, en gran parte, ellas han contribuido a que así sea. Me dieron fuerza en momentos de flaqueza. Me dieron alegría en momentos de desconsuelo. Me dieron descanso en momentos de tensión. Me dieron placer en momentos de languidez. Me dieron delicia en momentos de regodeo. Un trozo de mi alma (el adiposo) les pertenece. Inicio este viaje a Ítaca sin olvidar el pasado. No podría construir un futuro mejor.
sábado 5 de enero de 2008
Carta a una ausencia enamorada...
... o amanecer azul y rosa
Querida,
Le hago a vuecencia este favor y los que hagan falta para tenerla satisfecha.
Por lo que respeta a mi tiempo de asueto,
en su ausencia,
seguiré su sugerencia,
pues aunque eche de menos su presencia,
nos imaginaré jugando al teto.
Sé que no es signo de humanidad,
el tocarse como un primate,
si bien a ello induce la humedad,
del país del pan con tomate.
Pero como bien comprenderá,
serán largos días a los que me enfrento.
Esto lo saben los de la omertá,
desde el lago di garda hasta Sorrento.
Y todo esto para decirle, amada mía,
que ya tengo el libro impreso, ¡Virgen María!
Y tenga la seguridad,
sin ánimo de rivalidad,
que mientras me esté comiendo un dorito,
me estaré tocando el pito.
Siempre suyo,
Mande y disponga de uno que le quiere.
Querida,
Le hago a vuecencia este favor y los que hagan falta para tenerla satisfecha.
Por lo que respeta a mi tiempo de asueto,
en su ausencia,
seguiré su sugerencia,
pues aunque eche de menos su presencia,
nos imaginaré jugando al teto.
Sé que no es signo de humanidad,
el tocarse como un primate,
si bien a ello induce la humedad,
del país del pan con tomate.
Pero como bien comprenderá,
serán largos días a los que me enfrento.
Esto lo saben los de la omertá,
desde el lago di garda hasta Sorrento.
Y todo esto para decirle, amada mía,
que ya tengo el libro impreso, ¡Virgen María!
Y tenga la seguridad,
sin ánimo de rivalidad,
que mientras me esté comiendo un dorito,
me estaré tocando el pito.
Siempre suyo,
Mande y disponga de uno que le quiere.
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